Consejos para alargar la vida útil de los motores del barco

Los motores del barco son una pieza esencial, especialmente en las embarcaciones que no tienen otro sistema alternativo de propulsión, como la vela. Al igual que en la aeronáutica, gran parte del trabajo que hay que realizar con los motores del barco es de mantenimiento. La mecánica en el caso de la náutica es, casi siempre, de tipo preventivo. No podemos permitirnos esperar a que el motor se estropee para tener que arreglarlo, y menos aún en un barco destinado al day charter, o alquiler por días.

Quedarnos tirados en medio del mar sin posibilidad de utilizar el motor supone un gran riesgo para nosotros y para nuestra tripulación, por lo que el mantenimiento y la prevención son fundamentales para alargar la vida útil de los motores del barco y evitar su deterioro antes de tiempo. Los seguros para barcos pueden cubrir el rescate, pero quedarse tirado en el mar es una situación desagradable por la que nadie debería pasar.

La vida útil de los motores de barco es más corta que la de cualquier otro vehículo, en gran parte a causa del salitre del mar. La sal es corrosiva y acelera el deterioro de las piezas metálicas. Además de la sal, en el mar hay otras partículas y componentes que también perjudican seriamente las prestaciones del motor, por lo que es preciso seguir una serie de consejos para alargar la vida útil del motor y evitar tener que afrontar costosas reparaciones de última hora.

La primera recomendación que podemos hacer es muy obvia: leer las instrucciones o manual de uso del motor. Es verdad que algunas de las indicaciones resultan obvias, pero hay otras que a menudo pasan desapercibidas y son importantes de cara a un buen mantenimiento del motor. Los motores de barco, igual que los de otros vehículos, tienen unos indicadores de alarma, que nos avisan de los problemas que pueden estar sucediendo. Conviene no ignorar estas señales y poner atención siempre, de ahí la importancia de leerse el manual de uso del motor.

Además de prestar atención a las señales de aviso, conviene escuchar el sonido del motor. Ante cualquier ruido extraño o diferente al habitual, conviene preocuparse y mandar la embarcación a revisión. Los ruidos raros pueden obedecer a múltiples causas, y sólo un mecánico cualificado sabrá decirte cuál es el origen del problema y cuál es la solución. Conviene estar al tanto del cuadro de mandos para ver si el termostato y los calibradores están en la posición indicada, ya que si los sensores no están bien puestos el motor se puede sobrecalentar.

En ocasiones, por desconocimiento, cometemos imprudencias que pueden ocasionar daños irreparables al motor. Por ejemplo, en los motores de barco a veces probamos el funcionamiento del mismo fuera del agua, cuando el barco está varado. Si queremos hacer una prueba, debemos sumergir la hélice en agua, ya que si lo hacemos en seco podríamos causar daño al impulsor de la bomba.

El aceite, los filtros y el anticongelante son tres aspectos que en los motores de barco tenemos que cuidar especialmente. Hay que usar aceites que nos ofrezcan garantía de calidad, que sea de fabricantes de prestigio y que ofrezcan un buen rendimiento. También tenemos que usar los filtros adecuados para poder alargar la vida útil del motor. El mecánico de confianza nos puede orientar en este sentido, ya que en ocasiones nuestros conocimientos al respecto son limitados y no tenemos demasiado criterio en este ámbito. El mecánico también nos asesorará sobre el tipo de anticongelante que debemos utilizar, y la dosis del mismo.

Del mismo modo que un sonido raro nos tiene que hacer sospechar que algo no funciona bien, debemos usar la nariz para detectar olores extraños, que no son habituales. El olor a goma quemada o a aceite quemado nos puede indicar que se están produciendo importantes averías en el motor del barco. Es una señal de alarma que no debemos dejar pasar por alto. También las vibraciones extrañas nos pueden estar informando acerca del mal funcionamiento del motor.

Siempre que utilicemos el motor hay que limpiarlo con agua dulce, y de esta manera conseguiremos arrastrar la suciedad acumulada. De igual manera, hay que evitar la corrosión motivada por el salitre. Hay que recordar que el agua del mar contiene entre 20 y 30 gramos de sal por litro de agua. Hay que cubrir con vaselina los conectores eléctricos del motor, o bien con algún tipo de protector que preserve el motor de la humedad. Conviene ser cuidadoso y pasar un paño húmedo para eliminar los restos de sal que se acumulan.